Temporada 1994-1995

23 de nov de 2011

Club Voleibol Torrelavega 1994-1995

De pie y de izda. a dcha.: José Luis Lago (entrenador), Larisa Lieva, Ana Rosa García, Maru Fernández, Vanesa Sáez, Paula Díaz y Cipriano Abada (entrenador). Agachadas (idem): Alicia Huerta, Ana Belén Gómez, Marta Eguren, Cristina Gómez, Yadehizi Abreu e Isabel Rodríguez. (FUENTE: Torrelavega, 100 años de deporte -Voleibol-)

La mejor plantilla de los últimos 25 años

La que sería la vigésima campaña consecutiva en División de Honor comenzó a organizarse nada más finalizar la temporada anterior. El primer cambio fue el de presidente: Gilberto San Juan Pérez sustituyó a Luís Gutiérrez Herrera, que había estado al frente del club las dos últimas temporadas.

El presidente entrante se dispuso en primer lugar a encontrar sustituto a la ex jugadora y entrenadora Cristina Sánchez por una parte, y a contratar los servicios de alguna jugadora extranjera una vez confirmado que Yanina Fedotova no seguiría en el equipo por otra. Para lo primero se barajaba la posibilidad de contratar a José Luis Lago Doval, hispano-argentino que la temporada anterior había entrenado a Playas de Benidorm, mientras que para lo segundo sonaba con fuerza el fichaje de la central Alicia Huerta, esposa del anterior y proveniente del mismo equipo y que con 27 años era 33 veces internacional con la selección absoluta de Argentina.

Mientras todo lo anterior se iba definiendo, a lo largo del verano se garantizó que Caja Cantabria seguiría apoyando al equipo (el Ayuntamiento de Torrelavega se sumó esta temporada como copatrocinador), y se hacía publico que la plantilla de la temporada anterior sería la base del la que se avecinaba, sumándose a ella, en el mes de julio, la joven torrelaveguense de 19 años Paula Díaz, una vez que finalizó su concentración de tres años con el equipo nacional junior y una gira por Europa con la selección absoluta.

Se recibió con gozo la noticia de la consecución del campeonato de España conseguido por la EDM cadete en la localidad guipuzcoana de Andoaín, y la recuperación de Ana Gutiérrez para el equipo tras finalizar sus estudios en León.

Por otra parte, el posible regreso de Larisa Lieva, que la temporada anterior estuvo jugando en la potente liga china con un equipo de Hong-Kong, fue otra buena noticia, pues se recordaba con agrado su paso por Torrelavega dos años atrás.

Finalmente se hizo público el fichaje de José Luis Lago –el primer entrenador del máximo representativo torrelaveguense que no era de Torrelavega-, y de su esposa. Con todo ello la junta directiva consideraba cerrado el capítulo de fichajes, quedando a expensas de lo que ocurriera con Larisa Lieva, si bien su fichaje estaba prácticamente cerrado.

El 3 de agosto se hizo la presentación oficial del equipo con renovadas ilusiones y cuya plantilla, aún no definitiva, estaba compuesta por: Alicia Huerta, Cristina Gómez, Marta Eguren, Ana Rosa García, Ana Belén Gómez, Vanesa Sáez, Maru Fernández, Ana Gutiérrez, Aurora Obeso, Amaya Maldonado, Isabel Díaz y Paula Díaz, faltando la presencia de Larisa, que llegó a Torrelavega en la segunda semana de agosto. Causaban baja Consuelo Sánchez, Sonia Ugarte y la ya citada Yanina Fedotova.

El técnico cajista se quejaba de la juventud de las colocadoras (Maru Fernández y Ana Gutiérrez), por lo que exigía cubrir ese puesto con una jugadora de contrastada experiencia; finalmente y ya avanzada la pretemporada se concretó el fichaje de la excelente colocadora venezolana Yadeizi Abreu, jugadora de 28 años y con amplia experiencia en la liga española siendo más de 200 internacional con su país.

Con este panorama se empezaba a soñar en reverdecer viejos laureles y ocupar puestos que por historial correspondían ocupar al máximo representativo cántabro. Incluso se llegó a afirmar que era el mejor equipo de los últimos 25 años. Clasificarse entre los cuatro primeros al final de la liga regular, lo que daba derecho a disputar la fase final por el título de Liga, era el objetivo de salida.

Y así se llegó al uno de octubre, fecha en que dio comienzo una liga compuesta por diez equipos. Como principales novedades técnicas, aprobadas en el pasado Campeonato del Mundo de Atenas, estaba la aplicación de nuevas reglas, tales como que no se podía fintar y siempre había que golpear, se podía golpear el balón con el pie, y se podía efectuar el saque en la totalidad del campo de atrás, desapareciendo así la zona acotada.

Se abrió la competición jugando en el Vicente Trueba contra el modesto CV Las Palmas, equipo al que se ganó por 3-0 (15-1, 15-11 y 15-9); jugaron por el Caja Y. Abreu, A. Huerta, P. Díaz, A. R. García, C. Gómez, M. Eguren –seis inicial, A. B. Gómez, V. Sáez y Mª. E. Fernández. El siguiente partido sería contra el actual campeón de liga CV Murcia, lo que supondría una buena ocasión para calibrar el potencial real del equipo.

En el polideportivo Príncipe de Asturias de la capital murciana las cajistas cayeron derrotadas por 3-1 (13-15, 15,12, 15,11 y 15-5), en un encuentro en el que errores de bulto de los árbitros al aplicar la nueva normativa perjudicó al Caja Cantabria hasta tal punto que algunas de sus jugadoras perdieron los nervios durante el partido con la consiguiente desconcentración. Sin embargo no se restaron méritos al equipo local, que realizó un partido serio en todas sus líneas.

En la tercera jornada se recibía en casa al JAV de Vigo, descendido la pasada temporada pero que fue invitado por la ACEVOL para continuar en División de Honor y poder completar así una liga de diez equipos. Aun así no se había reforzado y a priori era presa fácil para un equipo como el Caja Cantabria; de hecho el partido fue calificado como “auténtico fraude para los aficionados” (criticando así a la ACEVOL), dado el escaso nivel de las viguesas, que perdieron por 3-0 (15-0), 15-0 y 15-2), y que se presentaron en el partido con solo seis jugadoras y sin entrenador (al parecer aquejado de gripe); ahora eso sí, en un autobús de 60 plazas y con dos chóferes.

El CV Albacete Productos Ruiz, cuarto clasificado en la liga anterior, nos recibía en su cancha dispuesto a demostrar ante la afición que su triunfo el fin de semana anterior ante el campeón de Copa, Alcorcón, no fue mera casualidad. En las filas manchegas figuraban las torres búlgaras Paulenko y Gabrilova (que años después recalarán en Torrelavega), la colocadora internacional Asun Doménech, Inma Torres y Marta Pocero, como jugadoras más destacadas. Se viajó a Albacete con las miras puestas en doblegar a este buen equipo y no precisamente en dar la sorpresa, pues el Caja también contaba con un potente equipo que, hasta el momento, no había dado su verdadera talla. Pero los continuos fallos en recepción y un inefectivo bloqueo cortaron las ansias de victoria de las cajistas, que regresaron a Torrelavega con un 3-0 en el saco (15-6, 15-7 y 15-9).

La mala noticia de la siguiente semana fue que el Comité de Apelación desestimó un recurso interpuesto por el CV Torrelavega; en el mismo se solicitaba la revocación de la sanción impuesta por el Juez Único de Competición que le daba por perdido los dos puntos conseguidos en el primer partido ante el CV Las Palmas, y la resta de otro por la alineación indebida de Larisa Lieva. El caso es que el fallo dictado por el Juez Único de Competición sin existir denuncia previa, actuando de oficio (o al menos eso es lo que creyó en un primer momento), dio que pensar que en la Federación Española existía una mano negra, puesto que el club torrelaveguense demostró que no había actuado de mala fe, y aunque era cierto que la jugadora rusa había sido inscrita en el acta del partido por si a última hora llegaba el tránsfer, la junta directiva no dejó que saltara a la cancha al no recibirle. Si finalmente nadie lo remediaba (Juan Directiva de la RFEVB o Comité Español de Disciplina Deportiva), y la sanción se llevaba a efecto, el hecho de aspirar a clasificarse entre los cuatro primeros se consideraba como una utopía.

Pero la liga continuaba y tocaba recibir en casa a Playas de Benidorm, equipo que tenía una victoria en su casillero, si bien es verdad que ya se había enfrentado a los tres primeros clasificados, Ávila, Alcorcón y Albacete. El partido se sacó adelante con un cómodo 3-0 (15-8, 15-12 y 15-8) en apenas una hora de juego. De momento se mantenía la imbatibilidad en casa, pero había que ganar todos los encuentros si se querían conseguir las aspiraciones de principio de temporada, pues la sanción impuesta por la RFEVB finalmente no fue revocada. Mucho se complicaban las cosas.

En la quinta jornada se visitaba al actual campeón de Copa, Alcorcón, equipo en el que militaba la cántabra Pereda y tres ucranianas de gran nivel (Dubidina, Vorovieva y Zalusbovskaya), así como varias jugadoras internacionales con España (Mar Rey, Virginia Cardona). Gran partido el jugado por ambos equipos quedándose la victoria en casa por 3-1 (11-15, 16-14, 15-13 y 15-10) en casi dos horas de partido. Cierto que se venía realizando un buen juego, pero los resultados no acompañaban, sobre todo a domicilio, donde el equipo presentaba dudas cargando la mayoría del trabajo en tres o cuatro jugadoras, y que a medida que pasaban los minutos el esfuerzo pasaba factura dejando escapar los puntos finales.

Un segundo desplazamiento, esta vez a tierras de Ávila, llevó al equipo a disputar la sexta jornada. El Caja de Ávila Casa Social Católica había cedido el liderato al Albacete el fin de semana anterior. Las abulenses afrontaban el partido con cierto recelo conocedoras del buen juego desplegado por las cajistas la semana anterior, así que no se fiaban. El partido, insulso y aburrido, lo ganó el que menos errores cometió, en esta caso las locales por 3-0 (15-8, 15-12 y 16-14). La actuación del Caja Cantabria fue decepcionante (en el tercer parcial se iba ganado 9-14, desaprovechando siete balones de set). Es como si el mucho frío que hacía en el pabellón municipal San Antonio hubiera agarrotado más los músculos de las visitantes que de las locales. No había excusa posible. El adverso resultado, o mejor, cómo se había producido, dejó muy tocado el ánimo del equipo.

En la primera quincena del mes de noviembre se recibió en casa al Universidad de Granada, equipo sin extranjeras en sus filas, pero que contaba con el concurso de tres internacionales españolas y olímpicas, Ana Tostado, Inmaculada González y Yolanda Martín, a las que había que sumar las aportaciones de la colocadora internacional junior Susana Román, y la central María Ángeles Maturana, que también llegó a alcanzar la internacionalidad. Una derrota ante las granadinas dejaría al Caja Cantabria prácticamente fuera de la lucha por los puestos europeos, por lo que mantener la imbatibilidad en casa era primordial, lo que finalmente se consiguió venciendo por 3-0 (15-13, 15-9 y 15-9), destacando el gran partido de Larisa Lieva, que en zona cuatro fue imparable; completaron el seis inicial Y. Abreu, P. Díaz, V. Sáez, A. R. García y A. Huerta, jugando también M. Eguren y A. B. Gómez.

El último partido de la primera vuelta tocaba disputarle en la localidad tinerfeña de La Laguna el 19 de noviembre; la ACEVOL aceptó la solicitud de aplazamiento solicitado por el CV Torrelavega en connivencia con el equipo insular para pasarle al jueves día 24 de noviembre, puesto que el siguiente partido del Caja Cantabria también se disputaba en las Islas Canarias el 26 del mismo mes ante el CV Las Palmas, con lo cual el equipo torrelaveguense se ahorraba un costoso desplazamiento.

El CV Tenerife tenía el mismo número de victorias (cuatro), que las cántabras y basaba su juego en la defensa, de tal forma que según su entrenador Ambrosio González “tenemos que levantar muchos balones. Quiero que sea un frontón, para que el rival se canse y pierda los nervios y con ello tener más posibilidades de conseguir los puntos en juego”. Para el Caja era una buena oportunidad de conseguir la primera victoria a domicilio, por lo que se acudió a las Islas Afortunadas en busca de fortuna, nunca mejor dicho. Pero ésta fue esquiva cayendo derrotadas las torrelaveguenses por 3-0 (15-9, 15-10 y 15-13). De nada sirvieron las notables actuaciones de Ana Rosa García, Larisa Lieva y Paula Díaz, pues se jugó a ráfagas y el equipo tardó en encontrar su sitio en la cancha.

Decidido a romper el maleficio, la segunda vuelta del campeonato lo iniciaba el equipo cajista en Las Palmas de Gran Canaria. El marcador final reflejó un engañoso 1-3 (15-5, 4-15, 5-15 y 10-15), pues las canarias se anotaron el primer set y solo la entrada de Yadeizi Abreu en cancha logró cambiar las tornas. Ahora tocaba velar armas para recibir al segundo clasificado CV Murcia y actual campeón de liga.

Mantener la imbatibilidad en casa ante las murcianas era más bien cuestión de orgullo, pues la diferencia de potencial entre ambos conjuntos saltaba a la vista, aunque no se descartaba dar la sorpresa. Y casi se consigue. Muchos aficionados y las propias jugadoras recordarán todavía este encuentro -disputado el 3 de diciembre- por su gran calidad; un partido vibrante y lleno de emoción que no se pudo ganar debido en parte al enorme esfuerzo realizado por las cajistas en los dos primeros sets y que pasó factura en la recta final del encuentro, y a la gran calidad que atesoraban las manchegas. Se perdió 2-3 con parciales de 15-9, 15-7, 8-15, 10-15 y 12-15, resultando un acierto por parte visitante la entrada en pista de la colocadora Montse Besolí (que años después recalará en el Caja Cantabria), auténtico revulsivo de su equipo.

Con el buen sabor de boca por el juego desplegado ante el CV Murcia, se viajó a Vigo para enfrentarse a un equipo que no conocía la victoria y que no había cambiado mucho desde que visitó Torrelavega en la primera vuelta. Se ganó por 3-0 (0-15-, 0-15 y 2-15) en un partido que no tuvo historia y que más pareció un entrenamiento. El Caja era antepenúltimo y estaba a cinco puntos del cuarto puesto.

En el siguiente encuentro nos visitaba el tercer clasificado CV Albacete Productos Ruiz, consciente de que muchas de sus aspiraciones para ganar la liga pasaban por vencer en Torrelavega. Después del partidazo ante el CV Murcia y del paseo ante el JAV Vigo, las cajistas afrontaban el partido con ilusión y ganas de iniciar una remontada que las acercase a los puestos de privilegio, quedando todavía a expensas de la resolución final sobre los puntos retirados por la sanción impuesta a causa de la teórica alineación indebida de Lieva en el primer partido de liga, y que de recuperarlos las dejaría a un solo punto del cuarto puesto. Con más facilidad de lo que se esperaba el Caja se impuso por 3-1 a las albaceteñas con parciales de 15-13, 6-15, 15-6 y 15-4. Una vez más Larisa Lieva, cuyos estacazos hacía temblar el Misterio, fue la jugadora más destacada estando bien secundada por el resto de compañeras.

El último partido del año sería contra Playas de Benidorm; José Luis Lago desplazó a tierras alicantinas a toda la plantilla, la cual rindió al nivel deseado alzándose con la victoria y confirmando que tenía equipo para estar entre los grandes.

Una vez finalizado el periodo navideño, el equipo retomaría la competición el 7 de enero enfrentándose al CV Alcorcón. De ganar, ambos equipos mantendrían las mismas aspiraciones, algo menores las del Caja por la citada sanción federativa. El regalo de Reyes para el Caja vino en forma de victoria ante las alcorqueñas por 3-0 y además realizando un juego de muchos quilates, demostrando los parciales la igualdad existente (17-16, 16-14 y 15-8).

Pocos días después se dio a conocer la noticia de la desestimación interpuesta por el CV Torrelavega ante el Comité Español de Disciplina Deportiva en el asunto Larisa Lieva. La resolución definitiva acabó con las ilusiones de la directiva, jugadoras y cuadro técnico del Caja Cantabria de seguir manteniendo las opciones de conseguir finalizar la liga entre los cuatro primeros clasificados, lo que garantizaba disputar competición europea la próxima temporada. Pero había que seguir luchando, pues existía un mínimo resquicio para que en de vez de cuatro fuesen seis los equipos que, en una segunda fase, se disputasen entre ellos el título de liga.

No repuestas del mazazo, las chicas del Caja Cajacantabria afrontaron el siguiente compromiso liguero ante Caja de Ávila, que ganaron en el Vicente Trueba por 1-3 (11-15, 16-14, 8-15 y 7-15), estando magistralmente dirigidas por su colocadora Corina del Valle Lozada. En cuanto al Caja, destacar la gran reacción del equipo en el segundo set en el que se iba perdiendo por 2-13 y que gracias a un parcial de 14-1 cayó de lado local. Al final del choque se lanzaron serias acusaciones a Pedro Lanero, técnico de Caja de Ávila, sospechoso de levantar la denuncia que provocó la sanción del caso Larisa Lieva.

El Pabellón de Deportes de la Universidad de Granada acogió el siguiente partido del Caja frente al titular de la cancha, que no pudo evitar una severa derrota por 0-3 ante unas jugadoras cajistas que arroyaron a su rival. Aun con todo parecía ya claro que se tendría que jugar la fase por la permanencia, un auténtico fiasco para un club que a principio de temporada había puesto toda la carne en el asador.

Una grave crisis interna entre el entrenador José Luis Lago Doval y varias jugadoras de la plantilla saltó a la palestra poco tiempo después de finalizar el partido de Granada. El origen del affaire parece ser que estuvo en unas duras acusaciones realizadas por el técnico sobre el bajo rendimiento de algunas jugadoras, llegando incluso a plantear que una de ellas había “vendido” partidos, poniendo ejemplos como lo acontecido en las “extrañas” derrotas ante Caja Ávila y Tenerife, donde casualmente las colocadoras de ambos equipos eran de la misma nacionalidad que Yadeizi Abreu. Unas desafortunadas declaraciones realizadas en un momento de acaloramiento y a pesar de presentar sus disculpas no impidió el cese fulminante del técnico hispano-argentino. Asumió las labores técnicas hasta final de temporada el segundo entrenador Cipriano Abad Mirones.

El siguiente partido daba por finaliza la liga regular; se recibió al CV Tenerife, segundo clasificado y se perdió por 2-3 en un buen partido por ambos bandos, pero intrascendente para los dos equipos, que defendieron el segundo y sexto puesto, respectivamente. Tocaba ahora tocaba luchar por la permanencia e intentar, si se podía, realizar una buena competición de Copa.

La segunda fase daría comienzo el 12 de marzo en una lucha de todos contra todos a doble partido. Componían el grupo, además del Caja Cantabria, Playas de Benidorm, CV Alarcón, CDU Granada, CV Las Palmas y JAV Vigo. Las cajistas se proclamaron campeonas (sólo perdieron un partido en tierras alicantinas contra Playas de Benidorm), con lo que finalmente finalizaron la Liga en la quinta posición de la tabla clasificatoria.

Mientras se disputaba esta liguilla por la permanencia, se dio a conocer la noticia de que la fase final de la vigésima edición de la Copa de S.M. la Reina se disputaría en Torrelavega en los días finales del mes de abril, por lo que el Caja, como equipo anfitrión, tenía asegurada su participación; así las cosas el sueño de clasificarse para competiciones europeas volvía a renacer. Los otros tres participantes serían el CV Murcia, como actual campeón del Torneo, y el primero de cada grupo de la fase de clasificación. Si el Caja se presentaba en la final siendo el otro equipo el CV Murcia, que se proclamó campeón de Liga, aun perdiendo se tenía asegurada la clasificación para Europa. Finalmente la final a cuatro estuvo compuesta por Caja Cantabria. CV Murcia, Caja de Ávila y CV Alcorcón. En el sorteo realizado en el Ayuntamiento de Torrelavega, que financió el evento, el Caja quedó emparejado con el CV Alcorcón, lo que aumentaba las posibilidades de una clasificación europea siempre y cuando el Murcia eliminara al Caja de Ávila y el Caja Cantabria hiciera lo propio con el equipo alcorqueño.

El sábado 29 de abril se disputó la semifinal contra el CV Alcorcón, al que se eliminó con resultado de 3-0; jugaron por el Caja Cantabria A. Huerta, V. Sáez, Y. Abreu, M. Eguren, L. Lieva P. Díaz –seis inical-, y C. Gómez. La noticia negativa se produjo en la otra semifinal, donde Caja de Ávila ganó contra pronóstico al CV Murcia (2-3), por lo que en la final había que ganar a las abulenses para asegurarse jugar la próxima temporada la Recopa europea. Pero en la final faltó convicción en la victoria y no se pudo doblegar a las abulenses, que se llevaron el trofeo al ganar por 3-1 (12-15, 7-15, 15-5 y 11-15). Por parte cajista participaron las mismas jugadoras que lo hicieron en semifinales.

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